martes, 8 de diciembre de 2015

Zombis II (especial elecciones generales 2015)

Zombis II (especial elecciones generales 2015)

Después de dos años, siguen ahí fuera, rodeándonos. Y en esta ocasión muchos amenazan con ir a votar a las urnas el 20 de diciembre. Los zombis han incorporado nuevas falacias a sus componentes de pensamiento operativo. Pero no todo ha sido un camino de rosas: el funcionamiento normal de su juicio se vio transitoriamente indispuesto con ese nuevo partido que apareció en enero del 2014, el de la coleta: faltó poco para que despertaran del letargo apático que tan bien está viniendo a la mafia económica española. Ha sido nuevamente gracias a los medios de comunicación, que han podido mantener su condición de zombis, comprendiendo a partir de varios titulares y cabeceras de telediarios que “Podemos es más de lo mismo”, y que por lo tanto “todos los políticos (como siempre han pensado) son iguales”.

En cualquier caso el zombi estándar sigue algo confundido de cara a las elecciones. Tiene casi claro que no quiere votar al PP, pero lleva meses oyendo en los telediarios que “la crisis es cosa del pasado” y duda, cree que puede haber algo de cierto en esa afirmación (“dudar es de sabios” ha escuchado alguna vez). Y es que su confusión no es para menos, tiene pruebas de que podría ser cierto que la crisis ya se esté acabando: el zombi va encadenando trabajos con más o menos frecuencia, y aunque casi siempre cobra muy poco porque no le pagan horas, o trabaja a media jornada, piensa que más vale eso que no tener nada, sigue pensando que “tal y como está el patio” más vale no quejarse. Pero es empleo al fin y al cabo, por lo tanto sí, el paro está bajando, en eso el PP tiene razón…

Además, el seguir yendo los sábados por la tarde al centro comercial a comprar o simplemente a pasear y verlo lleno de gente, le hace tener otra prueba más de que ya hemos salido de la crisis. Piensa que este podría ser un ejemplo que refuerza lo que dice el PP de que “se ve alegría en las calles” y que por lo tanto “el esfuerzo de la gente para atajar la crisis está dando sus frutos”. El zombi es riguroso y no solo complementa la lógica del argumentario que escucha en la tele a tertulianos o lo que le comenta su cuñado, también se basa en datos objetivos, como el PIB: -los datos del PIB son datos y los datos hablan por sí solos- piensa, y es que es un hecho que “crecemos a buen ritmo”.
Es por eso que, en todo caso y al igual que otros zombis con los que refuerza este tipo de análisis, sería un riesgo votar a los “radicales antisistema de extrema izquierda” (en ocasiones ha confundido el orden de los adjetivos, pero el telediario de Antena 3 ya le ha ayudado a aprenderlo) como Podemos o Izquierda Unida. Estos partidos siempre “suponen un riesgo para la recuperación”. Es por este motivo que muchos zombis decidieron que al de la coleta y al comunista de Alberto Garzón no le van a votar porque “los experimentos ponen en peligro la salida de la crisis”.

Dejando pues la posibilidad abierta a votar al PP, sus opciones favoritas son la de Ciudadanos y la del PSOE. Y es que es bien sabido que “en el centro está la moderación”. Y es que en la cabeza del zombi han quedado grabados eslóganes como “el cambio sensato” que serán difíciles de extirpar, porque –ser sensato- siempre es algo bueno, y el zombi quiere que le gobierne gente buena. También le gusta Ciudadanos porque parece que saben “cuadrar las cuentas en una tabla de Excel”. Sí, hay que ser riguroso y los números nunca fallan.

La vida está llena de elecciones, no siempre es como una caja de bombones. Hay votar, pero el zombi no tiene una decisión definida.
Obviamente está en la naturaleza del zombi el no leer, y más aún si se trata, por ejemplo, de un programa electoral. Se cansa cuando ha de leer más de dos párrafos o cuando se encuentra alguna palabra que sale de su léxico habitual, ese que es alimentado por programas de entretenimiento como El Hormiguero, por series de televisión mainstream, por los eslóganes del ciberhumanoide del IBEX35 de Albert Rivera, algunos miembros del gobierno del PP de o la pareja de Barbie, Pedro Sánchez.

Felizmente no todo ha sido angustia para elegir una fuerza política “responsable”.
En medio de este caos mental que han debido de soportar las ágiles neuronas de los zombis, apareció un oasis. De nuevo, para resolver sus dudas, la tele se convirtió en una gran ayuda. Iba a tener lugar un Debate Decisivo, algo nunca visto en 20 años.

Aquel lunes 7 de diciembre del 2015 fue -la noche de “el debate decisivo”-, auspiciada por Atresmedia, que debía asegurarse una gran audiencia para tener poder en el caso de necesitar otra refinanciación de su deuda por parte de la banca.

Miles de zombis estuvieron bien atentos a lo que decían los cuatro intervinientes. Muchos de ellos sentían la presión del eslogan: -decisivo, DECISIVO!!-. Así que se trataba de un -ahora o nunca-, había que cumplir pronto. Les resultaba extremadamente difícil, muchos no consiguieron cerrar su elección hasta horas después o en los días siguientes, cuando diferentes medios de comunicación, que también albergan a sus tertulianos favoritos de Al Rojo Vivo o Las Mañanas de Cuatro, validaran a su ganador. Miles de zombis quedan enormemente agradecidos por este tipo de iniciativas audiovisuales que acojen oportunidades como ésta, El Gran Debate (y además –decisivo-!): la tele es su medio de disfrute favorito, el filtro mediante el que cómodamente han ido construyendo su realidad, su opinión, donde todo encaja, donde ven reforzado su argumentario político e incluso vital.

La suerte está echada, y el ataque zombi a las urnas va a traernos otros cuatro años de recortes, de mentiras, de falacias, de beneficios a las grandes empresas, de felicidad y agradecimiento de la mafia económica-política española.

Pero seguiremos al pie del cañón, intentando bombardear con alternativas políticas y económicas a quienes aún se pueden salvar de la mordedura zombi.
Seguimos….

GoldmenSuck


domingo, 2 de agosto de 2015

La Sexta, la fundación AXA y la industria armamentística.



Foto: Erchavi
foto adaptada de la original del autor (Tipar)
La Sexta se ha puesto a hacer negocios en profundidad con AXA. En este caso concreto será la Fundación AXA la fachada oficial. 
Recordemos que ese invento de las fundaciones son el lavado de cara que se hacen la banca y las multinacionales para ocultar y disimular el destrozo que causan al planeta y a su población. AXA es una de las aseguradoras más nocivas del mundo, tanto por sus inversiones especulativas en bolsa, como por su implicación con la industria armamentística.


“Bajo el nombre de Constantes y Vitales, la cadena da un nuevo paso en su compromiso con la sociedad

Esta frase, literal, se puede leer en este enlace a la web de La Sexta:

Y tras consultar este pequeño post, cuando vuelvas a leer dicha frase quizá la interpretes de otra forma, sobre todo cuando habla de “compromiso con la sociedad”.

AXA tiene invertidos más de 2.000 millones en forma de acciones y bonos de empresas productoras de armamento (incluyendo armamento nuclear).
Las empresas implicadas así como las cifras detalladas se pueden consultar en:

  • Página 44 del informe “Evolución de la banca armada en España. ¿Cómo reducir la financiación de las empresas de armas?
  • Página 108 del informe Don't bank on the bomb: a global report on the Financing of Nuclear Weapons Producers


Ambos informes disponibles aquí:


Pues eso, La Sexta, cada vez se mete más en el ajo. Y esto ya lo hemos podido constatar cuando durante la emisión de El Intermedio metían publicidad de ING (por cierto, esta compañía también se luce en inversiones armamentísticas)

Hasta la próxima!

jueves, 30 de julio de 2015

Marhuenda, es la bomba.

Francisco Marhuenda… es la bomba!

Francisco Marhuenda, uno de los periodistas más presentes en las tertulias políticas de la televisión, es el Director de La Razón.

La Razón pertenece al Grupo Planeta.

El Grupo Planeta es el imperio de comunicación que forjó el marqués Jose Manuel Lara Bosch, quien falleció el pasado enero del 2015.
Las riendas del Grupo las ha tomado su hijo, Jose Manuel Lara García.

Foto: Raúl Hernández González

Actualmente “Es consejero delegado del Grupo Planeta, miembro del Consejo de Administración del Grupo Planeta DeAgostini y del Grupo Atresmedia.”  http://prensa.bancsabadell.com/es/Noticias/2015/03/jose-manuel-lara-garcia-nuevo-consejero-de-banco-sabadell

Vínculos con el Banco Sabadell:
El 19 de marzo del 2015 Jose Manuel Lara García fue nombrado consejero independiente del Banco Sabadell, cubriendo así la vacante en el Consejo de Administración que había dejado su padre. En Google podréis encontrar mucha información sobre este hecho.

El Grupo Planeta, como otros grandes grupos mediáticos, tiene una relación muy estrecha con la banca. Escribid en Google -"Grupo Planeta" préstamos- y veréis la cantidad y magnitud de operaciones que han llevado a cabo con diferentes entidades financieras (incluyendo por supuesto el Banco Sabadell). Hablamos de cientos de millones.


Y aquí ya vamos a destacar algo que comparten, al menos, algunas de estas entidades como son el Santander, el BBVA, Caixabanc, y el propio Sabadell:

     - Como cualquier empresa del IBEX35 que se precie, todos operan en paraísos fiscales. http://www.observatoriorsc.org/Informe_memoriasRSC_ibex_2013_completo.pdf

    - Tienen vínculos financieros con cientos de millones de por medio con empresas armamentísticas, incluso productoras de armamento nuclear: http://www.bancaarmada.org/index.php/es/informes


    - Trapichean por los mercados financieros de todo el mundo.


Como habéis visto más arriba, Atresmedia también está en el ajo, ya que parte de este grupo (concretamente el 41%) está en manos de Planeta.


Así que cuando veáis las noticias de Antena 3, El Hormiguero, La Sexta Noche, o incluso El Intermedio, pensad en las limitaciones que tienen a la hora de revelar alternativas económicas o fiscales que podrían ir en contra del chiringuito que tiene montado la banca que les paga.

Ah!! Y por supuesto, ahora comprenderéis mejor por qué el Marhuender es la bomba, casi literalemente.



sábado, 26 de julio de 2014

¿EMPLEO? SÍ MUCHO, DEMASIADO

25-07-2014

¿EMPLEO? SÍ MUCHO, DEMASIADO

Recientemente hemos sido testigos de cómo, una vez más, ha habido unos datos de la EPA que dan al gobierno la excusa perfecta para intentar salvar los muebles de sus “reformas”. Esta vez la cifra sobre los datos de ocupación es mayor que en anteriores ocasiones, por lo que Rajoy ha llegado a sentirse especialmente pletórico a la hora de anunciar dichas cifras llegando a decir “Llevo desde que llegué a la Moncloa esperando dar esta noticia”.

De nuevo, es imprescindible ser consciente de la retorsión del discurso y de la utilización de ciertos conceptos por parte del gobierno y sus terminaciones mediáticas (incluidos tertulianos/as). Es cierto que desde las elecciones del pasado 25 de mayo están cambiando muchas cosas, pero debemos seguir manteniendo un extremo cuidado en la vigilancia de los discursos generadores de opinión.
“empleo”, ese es el concepto clave. Se nos ha venido insistiendo machaconamente que la “creación de empleo” era la clave, junto con la austeridad y contención del gasto público, para la salida de la crisis (sea “salir de la crisis” lo que quiera que signifique). En este caso la trampa se centra en la utilización de forma natural de dicho concepto.

Estrictamente hablando quien tiene una remuneración cotizada a cambio de su fuerza de trabajo está efectivamente empleado, tiene un trabajo, no está en el paro o parado, o desempleado. De ahí que acogiéndonos a la semántica central del término sea perfectamente correcto utilizar la palabra “empleo” para describir también la situación de contratación laboral actual en la era post-reforma laboral del PP en concepto de uno de tantos de sus “ajustes”.

No obstante, los matices en la periferia del significado y en sus implicaciones son escandalosamente determinantes para comprender el brutal cambio en la concepción de “empleo” al que nos enfrentamos y que podemos interiorizar peligrosamente con total naturalidad. Esta reestructuración de este concepto sería simplemente uno de tantos otros elementos imbricados en el nuevo paradigma de la estructura social, supuestamente democrática, de la post-crisis.

Estas implicaciones en la periferia del significado del término “empleo” son las que el PP seguirá omitiendo incluso utilizando el término en sí, ya que como hemos indicado, el lenguaje permite que sea perfectamente válido y aceptado (incluso inconscientemente) el uso de un concepto mientras este cumpla las condiciones de verdad centrales de su significado. Así pues y tal y como hemos indicado, en el caso del término “empleo” es cierto que en la actualidad también se trata de una relación laboral en la que una persona tiene una remuneración cotizada a cambio de su fuerza de trabajo.

Y efectivamente, muchas de estas implicaciones semánticas periféricas (matices del concepto implícitas) son las que el lector/a ya habrá pensado: calidad de la contratación, sector, duración, salario, conciliación familiar, compatibilidad con derechos laborales básicos, etc etc etc.
De momento no existe un término que pueda aglutinar todos los matices de extremada relevancia que definiera las relaciones laborares que dominan esta SU salida de la crisis (que ellos provocaron).

Es cierto que en las tertulias de los medios creadores de opinión se hace alusión a estos matices de la precariedad laboral en esta nueva forma de creación de empleo, y puede que en general se tenga cierta conciencia superficial de ello. Lo que ocurre es que el peso de estos detalles quedan invalidados por el entrenamiento al que nos han sometido durante estos años: hemos llegado a un punto de desesperación que aceptamos el tipo de trabajo que sea y en las condiciones que sea, con tal de volver al mercado laboral y alejarnos de la estigmatización que han hecho que suponga estar desempleado/ada.

Este fenómeno de la utilización consciente del término “empleo” contribuye a su vez sutilmente a la consolidación del cambio de modelo de sociedad que están llevando a cabo para que siga siendo la gente corriente, no responsable de esa crisis que empezó allá por el 2008, quien pague los excesos de esa élite político-económica para que esta no pierda (o incluso aumente) sus privilegios y beneficios.
Acabaremos insistiendo una vez más, no deberíamos permitir que ciertos usos de algunas palabras nos hicieran olvidar lo que una vez significaron, lo que implicaban. Y es que en este caso se podría adaptar aquel lema y decir “lo llaman empleo, y no lo es”. 

Sobre cifras irreales de la EPA: 
http://www.nuevatribuna.es/articulo/culturas-hispanicas/epa-niega-recuperacion-continuan-destruyendo-horas-trabajo/20140725175704105425.html



Otras reflexiones de hace un año relacionadas con la importancia en la utilización del lenguaje:

viernes, 27 de diciembre de 2013

¿Alguien sabe qué hacer?



Ya ha habido muchas reflexiones, muchos artículos, muchas propuestas, pero los éxitos conducentes a un cambio irreversible siguen siendo escasos, o incluso insignificantes, si se tiene en cuenta la voracidad con la que avanza la maquinaria neoliberal de la élite político-económica que nos tiene atemorizad@s.

Hoy, por ejemplo, debemos sumar un nuevo recorte en nuestra piel: el de la congelación del salario mínimo. Y sí, hoy una de las noticias sobre el recorte a nuestras vidas es esta, pero llevamos varias decenas, e incluso cientos, y nos dejamos hacer. ¿Sería útil estudiar las causas de esta pasividad ciudadana?, ¿Conocemos algunas respuestas a este hecho?. Sin duda tenemos algunas pistas, desde el clásico -protestar no sirve para nada-, hasta medidas de represión subliminal como la mal llamada “ley de seguridad ciudadana”. Todas ellas incentivarían la no acción del ciudadan@.

Llevamos a nuestras espaldas miles de manifestaciones y un gran abanico de diferentes acciones de protesta y de denuncia, aunque quizá en este aspecto la imaginación a la hora de planificar protestas consideradas legales (compatibles con dicha nueva ley anti-protesta) no ha dado de sí todo lo que podría.

La manifestación al estilo clásico (una vuelta a la ciudad correspondiente, sea cual sea el motivo) sirve como válvula de escape según algunos sociólogos. Parece que con las redes sociales más o menos sucede lo mismo. En los dos ámbitos cada un@ de nosotr@s encuentra a su igual, se siente acompañado, consolida y refuerza la indignación, comparte y contrasta argumentos, etc. Así pues, nos sentimos reconfortados formando parte de un todo simbólico que eventualmente conseguirá llevar al plano real algunas de las reivindicaciones que caben en un Twit o en un comentario en una de esas manifestaciones. Pero lo cierto es que, en el caso de las redes sociales, la realidad de cada Twit o comentario en Facebook, están totalmente desvinculados de su representación en la calle, fuera del alcance de quienes no acceden jamás a estas formas de comunicación social.

No pongo en duda el papel clave que han tenido para diferentes fines cuyo objetivo ha sido señalar las dinámicas y sujetos que intervienen en esta crisis-estafa. Pero al mismo tiempo podría darse que la mera rutinización en la canalización de la frustración a través de las redes sociales, haya mermado de forma natural el estímulo de la imaginación para ingeniar, como apuntábamos más arriba, nuevas acciones de la protesta (legal, como decimos) en el plano real, sustituyendo de esta forma una posible respuesta en la calle.

No deberíamos olvidar que la eficacia de las redes sociales es limitada en su alcance, número y variedad de perfiles sociales.
Las personas que eligen un papel que depositar en una urna para elegir a quienes nos gobiernan, conforman su opinión a partir fuentes de diferente naturaleza, en interacción y adecuación a su propia ideología. Y en la consolidación de esa opinión, los medios de difusión masiva como la televisión juegan un papel fundamental, y más aún cuando precisamente, en muchos casos se trata de sujetos que se nutren exclusivamente de este medio. 


Es cierto que algunos programas o algunos fragmentos en tertulias políticas pueden llegar en ocasiones a favorecer un mayor entendimiento en torno a orígenes, dinámicas y responsabilidades de la estafa, pero de momento, y a efectos prácticos, no se traduce, ni parece que se vaya a traducir, en una respuesta social contundente en las calles.


Con todo esto, e intentando contestar un poco a la pregunta inicial, lo que parece claro es que ese -qué hacer- pasaría en todo caso por una reeducación global e integral de la ciudadanía, reempoderándola de todo el argumentario necesario que alimentara una respuesta indignada y masiva en la calle. Y dicha respuesta no debería tener lugar un día, sino que debiera convertirse en simple rutina el reconquistar los espacios comunes que nos ayuden a visibilizar nuestra aplastante mayoría y potencial poder.

¿Qué hay de esas neuronas espejo? ¿Qué tal si las hacemos servir? Lo hacen SUS medios de comunicación constantemente para transformarnos en zombis inactivos. ¿No sería justo explotar todo tipo de posibilidades narrativas emocionantes que además se sustentan en nuestro deseo de cambio? ¿Sería tan difícil conseguir emocionar para la movilización?

Propongo que nos propaguemos como un virus, trascendiendo la pantalla y llegando a la ciudadanía que nos rodea, a nuestr@s vecinos, familiares, amigos, etc. No deberíamos perder ni una ocasión para, desde la emoción, contagiar a quien tenemos al lado de que somos realmente nosotr@s quienes, si realmente existe una democracia, deberíamos decidir cómo organizar nuestro futuro.

No es imposible generar una nueva conciencia social. Es evidente que no.
Pensemos en ello.






jueves, 26 de septiembre de 2013

LA PRIVATIZACIÓN MÁS RENTABLE DE TODAS: LA DE LA OPINIÓN PÚBLICA.


El concepto -manipular- parece demasiado burdo cuando hablamos de simplemente exponernos a mensajes, información etc. Parece que resulta aún menos apropiado cuando año tras año consiguen llevar a cabo su estrategia comunicativa con mayor disimulo, de forma cohesionada, coherente, homogénea y transversal (utilizando todas las plataformas comunicativas existentes a las que el sujeto pueda exponerse).
El de la manipulación a través de los medios de información por parte de un gobierno o un medio de comunicación formal, es un concepto que tiene varios siglos de existencia. No obstante, nunca ha dejado de ser criticado, y en esta fase de evolución de la crisis-estafa hay una serie de elementos que obligan a elevar el grado de alarma en torno a la eficacia y consecuencias democráticas que puede estar llegando a conseguir la operativa en la interacción entre emisor y receptor, entre poderoso y clase social mayoritaria no privilegiada.

Parecería que estamos ante una paradoja si afirmamos que, a pesar del gran abanico de posibilidades que tenemos hoy en día para llegar a la información, tenemos una visión más sesgada que nunca de la realidad, una visión filtrada por unos intereses muy concretos. Pero esta quasi-paradoja se tambalea si diseccionamos esa densidad de información, y es que estamos viviendo un tiempo en el que jamás antes el conglomerado mediático ha estado tan concentrado en tan pocas manos, a la vez que tan inmerso en una maraña accionarial en busca de la máxima rentabilidad.
Al mismo tiempo, hay que considerar la enorme cantidad de personas que no se nutren a través de medios liberados del poder económico, bien porque no usan redes sociales o Internet en general, bien porque simplemente no ven necesidad de recurrir a otras fuentes de información más allá de “las de toda la vida”.

Aquí tendríamos pues representado brevemente un primer elemento de nuestra reflexión: millones de personas solo conforman su opinión a partir de la tele y otros medios dependientes de unas juntas de accionistas y del poder económico en general, con unos intereses muy particulares. Recordemos mediante esta clásica infografía cómo se distribuye este entramado a diciembre del 2012: http://www.elespiadigital.com/index.php/noticias/empresas/2110-iquien-esta-detras-de-los-medios-de-comunicacion-en-espana

Diferentes artículos (y este no deja de ser uno más) surgen de vez en cuando denunciando esta clásica manipulación que sufrimos como sociedad por parte de los grandes medios de comunicación. Y quizá se han multiplicado las críticas centradas en este tema, por las evidencias que está mostrando la crisis en lo que se refiere al triunfo entre la población de algunas de las falacias básicas, protagonistas de la crisis, que lanzan estos medios propiedad de una élite político-económica. Recordemos en este punto, lo que fue un clásico: “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”.

En todo caso, y centrándonos en el objetivo de esta reflexión, todo ese fenómeno está ya tomando una trascendencia insoportablemente angustiosa.

Parece que los artículos y análisis que abordan este tema muestran cada vez más un sentido marcadamente crítico. No es para menos, la evolución en el tiempo de la eficacia de discursos hipnotizantes con los ya conocidos mantras-falacia, está siendo inversamente proporcional a la respuesta ciudadana en la calle, resultando como vencedor indiscutible el generador de opinión favorable al poder económico y político.

Periodistas, comunicadores/as y politólogos/as aluden explícitamente a la relación entre democracia y el derecho a la información. Pablo Iglesias, por ejemplo, afirma que no habrá democracia mientras los ricos sigan siendo los propietarios de los medios de comunicación. Es una reflexión que, sin duda, debería convertirse en uno de los elementos centrales en el análisis y crítica de la estafa, ya que puede que la falta de movilización de la ciudadanía se deba al hecho de que la élite propietaria de los medios de comunicación, lo es también de la opinión pública, además de su criterio y de la actitud desde la que afrontar los acontecimientos.
Hemos llegado a ser testigos de una vuelta de tuerca absolutamente deleznable, reflejada a través del discurso del propio PP, quien mediante el uso del concepto-trampa de “mayoría silenciosa”, está amortizando el resultado de las estrategias discursivas de sus medios de comunicación. (Véase http://goldmensuck-personal.blogspot.com.es/2013/09/mayoria-silenciada.html para deconstrucción de este concepto-trampa.)

Este nuevo énfasis sobre los medios de comunicación, centrado en la relación entre la evolución de la crisis y la respuesta ciudadana, no debería estar carente de alternativas. En este sentido y aunque nos encontremos de nuevo con lo que podría ser otra paradoja, las opciones no se encuentran exclusivamente fuera de la propia maquinaria mediática privada, ya que podemos ver en casos como La Sexta, cómo la rentabilidad a través de la audiencia también incluye discursos que, a priori, podrían parecer articulados contra la élite económica. Sí, algunos medios se ven en esta diatriba desde hace meses, pero sabrán valorar perfectamente cuál es el balance adecuado entre la rentabilidad que proporcionan discursos anti-crisis o revela-estafa, y la posibilidad de que la audiencia descubra el chiringuito capitalista que estos propietarios de opinión de masas tienen montado.

Otras alternativas informativas serían las ya conocidas, a través de las redes sociales, pero haciendo énfasis en la necesidad de desmontar las falacias fundamentales que estos propietarios de opinión han implantado en la ciudadanía con gran éxito. Y hacerlo además en la calle, hablar al vecino, al panadero, al tío, primo etc. que ha sucumbido a esa pseudo-lógica tan atractiva de las trampas-falacia. Comuniquemos!

Hagamos un esfuerzo, denunciemos con más ahínco la manipulación que se ejerce a través los medios, cuyo éxito se evidencia en el nivel de degradación de derechos fundamentales y su falta de respuesta ciudadana. Subrayemos formalmente el concepto de -privatización de la opinión pública-. Aumentemos el ratio operativo de nuestra comunicación, si no, no saldremos de SU crisis, por mucho indicador económico positivo que veamos en la tele.



martes, 27 de agosto de 2013

zombis (publicado por ATTAC en julio 2013)

Vicente Soria – ATTAC-PV
Nos rodean. Hay miles, millones, y todos los días nos podemos cruzar con varios en la calle.
El discurso dominante y omnipresente ha conseguido con la combinación de sus expertos en comunicación, políticos, y sus medios de comunicación, integrar en la ciudadanía los mantras que más favorecen a sus intereses.
Muchos de estos mantras el zombi los ha absorbido principalmente a través de su televisor, donde ha podido ver en las noticias a algunos políticos parloteando lo que les han enseñado gestores en comunicación, al servicio de las élites financieras. Redes clientelares o puertas giratorias son conceptos muy trillados desde hace décadas que definen el entramado de interés recíproco existente entre los dos partidos mayoritarios y grandes grupos empresariales, y cuya inversión en comunicación hipnótica ha sido masiva.
El zombi también ve en cualquiera de los mismos canales de televisión, propiedad de grandes grupos mediáticos, que evaden y eluden millones al estado cada año, a unos contertulios que ¡vaya! lo saben todo y de todo entienden, y por supuesto tienen razón. Qué importante es estar bien informado y formarse una cartera de argumentos fácilmente asimilables, para poder reproducirlos más tarde junto con otros zombis para reforzar los mantras que éstos a su vez han empezado a oír en otros medios completamente independientes y veraces, ¡sí! hay que ir por la vida bien informado y con argumentos, porque como dice el anuncio de esa famosa cadena de electrodomésticos y tecnología, “yo no soy tonto”.
Estos discursos contienen líneas de pensamiento pseudo-lógicas muy simples que el zombi interioriza fácilmente. Entre algunos de los mantras más populares podemos encontrar el que afirma que “el estado es como una familia, no se puede gastar lo que no se tiene” (como si una familia pudiera emitir deuda y llevar a cabo una política fiscal concreta); o el que da por hecho que “la crisis es algo temporal” (llevan años diciéndolo, y en todo caso, ¿qué quiere decir exactamente que es “temporal”? ¿qué es “salir de la crisis”?)
Otro de los mantras-falacias más recientes que el zombi ha reforzado es el de las pensiones, “no habrá dinero para las pensiones”, sí, una amenaza tan vieja como falsa, pero que en estos días de elevado paro resulta más fácilmente comprensible con el vínculo aparentemente lógico entre cantidad de cotizantes-cantidad de dinero para pensiones. En este punto, por supuesto, jamás se habla de otros factores a tener en cuenta para sobrellevar esa famosa sostenibilidad de las pensiones, como el de la productividad, la masa salarial o incluso otras vías de financiación de las mismas. Puede que por ello, pues, veáis a algunos zombis entrar en una de las entidades bancarias responsables de sus presentes desgracias para abrirse un plan de pensiones.
El zombi está perdido, confuso, piensa que el origen de la crisis y los recortes que sufre es porque “el Urdangarín” y “el Bárcenas” “han robado”, porque mucha gente compró televisiones de plasma o teléfonos móviles, o porque ha habido un gasto excesivo en educación, sanidad y gastos sociales en general. En todos estos casos el discurso dominante, a través de sus tertulianos y sus políticos, aprovecha hechos que pueden haberse dado en algunos casos, pero que el zombi puede identificar directa o indirectamente en sí mismo por su experiencia, o por la de alguien conocido, para establecer una verdad generalizada.
El zombi piensa que vive en democracia porque puede votar cada cuatro años, pero que como “todos los políticos son iguales” no votará en las próximas elecciones, ya que todos acabarán haciendo lo mismo. Al bipartidismo en decadencia le va a venir muy bien la desafección creada hacia la política institucional: “si nosotros PPSOE no podemos, los pequeños tampoco” piensa la bicefalia al servicio de la Troika.
El zombi vive ambientado en su microrutina día tras día, con ese anuncio de la tele, con esa canción de la radio, con esa noticia curiosa, reforzando falacias con otros zombis…. Se considera un privilegiado si trabaja en lo que puede y en las condiciones que sea, claro  “más vale esto que nada, que con la que está cayendo…”.
Y por supuesto, poco importa si tiene horarios que le impiden vivir, además ahora, si necesita comprar algo, con la liberalización de horarios puede comprar hasta las diez de la noche en cada vez más centros comerciales, incluso en algunos casos hasta los domingos. Sí, es fabuloso poder conseguir comida basura barata y ropa de Bangladesh, aunque ello implique  seguir enriqueciendo a conglomerados empresariales que defraudan al estado millones cada año. El zombi sólo puede comprar lo más barato, en el centro comercial las grandes franquicias que acabarán aniquilando por completo al pequeño comercio de su calle, tienen buenas ofertas siempre. Además, es muy distraído ir al centro comercial a “dar una vuelta”, con todo ese colorido, publicidad, esos anuncios…
Muchos zombis llevan meses (o años) acostumbrándose y adaptándose a los brutales recortes, “la cosa está fatal, pero para qué vamos a quejarnos”, menos mal que la abuela o la madre aún tienen la pensión. Y es que “hay que apretarse el cinturón”, “hay que arrimar el hombro”, “entre tod@s saldremos”, ¡viva La Roja!, algunos zombis, sí salen a gritar a la calle, pero para celebrar un gol de selección de fútbol.
En ocasiones el zombi se encuentra en su ciudad con un grupo de manifestantes y comenta “eso no sirve para nada”. Siempre ve las mismas caras, aunque varían las pancartas.
Llegó a sentir simpatía por el 15M, pero de aquello ya no ve nada.
El zombi a veces se siente apático e intuye que algo no va bien, pero no sabe hacia dónde apuntar, no sabe hacia dónde dirigir su frustración, y al final la tele se lo pone tan fácil que no puede resistirse al encanto de los mantras-falacia. El mundo se ha vuelto demasiado complicado y le llueve demasiada información que no entiende. Por ello hace tiempo que creó en su cabeza una carpeta que dice “no entiendo” y ahí mete FMI, BCE, “reformas estructurales”, “política monetaria”… eso sí, la “prima de riesgo”, eso sí que lo conoce, sabe que si esta muy alta es que se tiene que dejar hacer, se tiene que conformar aún más, “hay que hacer un esfuerzo que tendrá su recompensa”.
La maquinaria capitalista lleva trabajando varias décadas a pleno rendimiento para operar en la red neuronal de la sociedad cada vez con mayor eficacia. Tal y como decía el arquitecto en el film Matrix: cada vez se han hecho mejores en ello. Tienen muy entrenado nuestro cerebro, millones invertidos en psicología para este fin han dado unos maravillosos frutos, y en esta crisis se hace muy llevadero manejar los marcos conceptuales que han venido creando para dominar y mantener anestesiada a la marioneta zombi.
La masa acrítica zombi nos rodea, ralentizando una respuesta definitiva a la crisis-estafa. Quienes aún poseemos el entusiasmo por cambiar el paradigma capitalista antihumano, debemos convertir el lenguaje y su comunicación eficaz en un potente antídoto que les devuelva la vida, esa que no disfrutan por ser víctimas de ell@s mism@s.